lunes, 29 de marzo de 2021

TRISTEZA

 


Ando tragando minutos desde que te conocí.

No queda nada sino cenizas,

Telarañas clavadas en el corazón.

Oscuridad que mece mis recuerdos

Negándome aquel pasado cobarde de

Infinitos aullidos en la madrugada.

Olvidos perdidos en el tiempo.



 

miércoles, 24 de marzo de 2021

HERIDAS ABIERTAS

 

                                     

         

      Se repite la historia
       siempre abierta.
       Círculos viciosos de dolor.
       Verdades que se ocultan
       tapando las bocas de tu estirpe.
        Ciega, confusa y mareada
                                   me voy...
         No podemos seguir jugando
         a ver quién aguanta más.                                       
                                                                 
  


                                            


                                                                       

sábado, 24 de octubre de 2020

LAMENTO

 





Algunas cosas ya no permanecen.
Nuestros sueños volaron
hacia mundos desconocidos
hacia colinas deshabitadas.
Solos,
navegamos a un lugar de encuentros
marcados por las estelas de las estrellas
donde el cuerpo y el alma
se fusionan con melodías
al compás de unos acordes.
Pies que danzan en la soledad
del valle embriagados por los
aromas del vino
recuerdan las noches
que nos vieron nacer.
Noches de cuerpos desnudos
bajo la tenue luz de unas velas.
Noches de risas,
de ansias expectantes,
de promesas,
de ternuras,
de dulzuras que cubrían nuestros cuerpos…
                                               Noches…     



 


sábado, 17 de octubre de 2020

MORTEM

 



Caen las primeras hojas a mis pies
que desnudos con cicatrices
soportan el silencio de tu boca
en esta noche donde las estrellas
han dejado de brillar.
Palabras y actos
que se hacen con la razón
marcan el final de un tiempo
que podía haber sido infinito.
La oscura ilusión de un sueño
llora con las fotografías colgadas
en las ramas que tintinean
la marcha nupcial de una novia petrificada
                                                                  [por el tiempo,
por todos los tiempos…
Siempre…,
sin cambios…,
maldigo los cánones marcados
por una sociedad de ciegos sin almas.
Me desvanezco en la soledad de un cuerpo
que ha dejado de existir,
en la soledad del otoño.
                                 En  soledad…





lunes, 12 de octubre de 2020

INTROSPECCIÓN

 



Y volví al valle que me vio nacer

entre ramas que abrazan mi llanto

lejos de aquellas callejuelas empedradas

de luces tenues y silencios rotos.

Volví para pisar la tierra con la hojarasca

en un mundo donde el tiempo dejó de existir.

Melancolías que desgarran el alma

añora la serenidad del aquel amor puro

de miradas transparentes

de pasiones mojadas

por el éxtasis del momento.

Fotografías de un ayer con aquellos

besos juguetones,

miradas pícaras,

demostraciones de amor

con corazones pintados

en las fachadas de las casas.

Tiempos donde el amor no tenía edad,

tiempos donde la pasión

cabalgaba por campos ya otoñales.

Tiempos donde el Tú y el Yo

se fusionaban para ser un Nosotros.

Tiempos que han dejado de existir.

                                             Mis tiempos …






domingo, 4 de octubre de 2020

LOS LAMENTOS DEL ALMA

                                                            

                                                                             


Las puertas se cierran envueltas en silencio.
Palabras que retumba en los cristales
se ahogan con el humo
en noches donde el dolor suspira…

                                                      

                                                 


                                                   

 

jueves, 2 de abril de 2020

LAS VENTANAS DEL TIEMPO





Del tiempo,

de la transparencia del tiempo

vuelvo al sonoro silencio.

Calles que inundan secretos

conversan entre esquinas sostenidas

desnudando gritos tras los cristales

que se empañan por el sufrimiento

de almas que temblorosas por el miedo

aguardan el momento…

Espacios inexistentes, distantes.

Paisajes con sabores 

vacían las horas engendrando

plegarias a un Dios…

Las fotografías me acompañan

diseminando aquellos recuerdos

hoy, 

dispersos en el aire…


lunes, 23 de marzo de 2020

MARIPUCHI ( Segunda parte)



Los años pasaron, su vida no fue nada fácil después de aquel fatídico matrimonio. Trabajaba donde podía, era joven y apenas tenía experiencia. Así que no la contrataban en la rama donde ella se había especializado. Había enviado cartas a todos los gabinetes de la isla y fuera de ella. Las cartas iban dirigidas a aquellos que se dedicaban a los niños con trastorno del espectro autista donde ella era especialista.
Una mañana mientras leía el periódico en su pequeño apartamento la interrumpió el sonido del timbre; el cartero venía con una notificación de un gabinete. Maripuchi se puso muy nerviosa, no sabía si abrir la carta, no soportaría otra negativa más diciendo: Señorita María su idea ha sido valorada positivamente pero lamentamos informarle que ya tenemos la plantilla al completo… Miró el sobre vio la procedencia, cual fue su sorpresa cuando descubrió que venía de otra isla así que corrió hasta la cocina en busca de un cuchillo para perforar el sobre sin dañar la parte del remitente. Las manos le temblaban, sus ojos azulados brillaban de emoción. Se sentó, se tranquilizó y leyó la tan ansiada carta que comenzaba: Señorita María estamos encantados con su propuesta espero que se incorpore a nuestra empresa la semana que viene, le dejo mi dirección y teléfono por si usted tiene algún problema…Después de leer aquello Maripuchi no cesó de llorar. Era por fin su primer trabajo.
Lanzarote la acogió muy bien, gente sencilla, todavía era un pueblo comparado con Las Palmas. Pocos edificios, una pequeña avenida y varias calles. La principal la Calle de José Antonio donde estaba ubicado el gabinete cerca del colegio Generalísimo Franco. Allí Maripuchi consiguió gracias a la secretaria de su trabajo un pequeño estudio con un balcón donde podía ver el mar. Estaba encantada con lo que la vida le estaba ofreciendo, se sentía una mujer realizada se encontraba en otra isla y trabajando en lo que ella había estudiado.
Por las tardes a la salida del trabajo solía ir a pasear por la avenida. En un principio iba sola hasta que Ana la secretaria le dijo que si la podía acompañar. A partir de ese momento tenían por costumbre salir juntas y tomarse un café en los diferentes locales que Ana conocía.
Un día Ana le propuso ir al cine, ponían un documental, era el levantamiento de la piedra vasca. Después le propuso ir a un local donde podían ir a picar algo y a escuchar música. Maripuchi se quedó fascinada, no podía creer que en aquella isla pudiera tener locales tan animados. A ella le gustó tanto que le propuso a Ana hacer todos los viernes un peregrinaje por varios de ellos. Ana se puso manos a la obra y le propuso comenzar por el Charco de San Ginés una zona de bares con música en vivo. Todos los viernes varias bandas amenizaban estos pubs donde muchos jóvenes de la zona solían comenzar la noche. Eran  lugares muy  variopintos. 
Ana estaba encantada con su nueva amiga, por fin alguien la seguía en su vida nocturna. Las horas pasaban y en el local se presentaban varios grupos uno de ellos era el más esperado por las jóvenes ya que los chicos no estaban nada mal. Abrieron su repertorio con la canción “En la casa de Inés” …Todavía recuerda aquel saxofonista joven, fuerte, con ojos almendrados tocando de manera sexy la letra:
…”Me levanté esta mañana
hacía frío y tenía calor
y sus braguitas colgando
sobre las aspas del ventilador” …
Todas como locas brincaban al compás de aquella melodía. El sudor caía por los cuerpos que danzaban saltando y gritando el estribillo mientras se imaginaban a Inés…

Y el saxo volvió a sonar
en aquellas noches de insomnios.
Retumba el sonido del viento
entre vidrios que me protegen.
Vago malestar de la inconciencia
acallando voces de tristes reflexiones
inclinando sus cuerpos en libros ya dormidos,
avejentados por el tiempo.
Mentes que jamás han sentido
llaman a la puerta de mi cuarto.
Extraños oradores aparecen
en esta ciudad que duerme.


©Mª José Godoy 2020






domingo, 22 de marzo de 2020

MARIPUCHI ( Primera parte)




Maripuchi se reclinó en aquel sofá de cuero ya gastado por los años. La conversación telefónica la había trasladado a un estado anterior en un tiempo ya olvidado.Quizás cuando se casó o quizás cuando encontró su ansiada y deseada pasión.
Orientó su vista hacia aquel reloj donde sus manecillas acariciaban el compás de sus pensamientos. Unos pensamientos que la alejaban de la realidad.
Recordaba sus días marcados por conversaciones casi universitarias donde su esposo, hombre de inteligencia sublime la examinaba de manera indirecta, algo que a ella no le gustaba nada, la incomodaba cuando decía algún término ya olvidado por la falta de interés o quizás porque no le daba la gana de memorizar. Pero allí estaba sentada junto a él escuchando grandes charlas muchas veces aburridas. 
Su mente en aquella época viajaba a otro lugar, lejos de la realidad. Buscaba a alguien con quien compartir sus emociones, sus anhelos, sus fantasías y su cuerpo.
La vida no fue muy placentera a su lado hasta que tocó fin en una mañana donde Maripuchi decidió hacer sus maletas y abandonar su hogar…

El silencio volvió al Valle
donde el sonido del viento
la desnudaba.
La soledad de la noche
acariciaba su pelo.
 Voces,
sacudían su cabeza.
Volvió a sentir el rechazo
de mentes privilegiadas
de diccionarios con patas
de personas disfrazadas.
Historias que encierran sueños
simples sueños en una madrugada.
Rostros que nunca han visto
el despertar en su alma.
Rostros que mueren en soledad,
en habitaciones deshabitadas.

©Mª José Godoy 2020



sábado, 21 de marzo de 2020

PASIÓN






La noche me hizo perder la cordura
acompañada de mi soledad.
La música invadía el silencio
de las calles que veían como
mis pies descalzos abrazaban
los lugares donde tú,
me habías besado.
Aromas tentadores
se refugian debajo de mi traje
que se desvanecen
tras los recuerdos guardados
en mi piel
tatuados a fuego
con el sudor de aquellas noches
de pasión, 
entre los gemidos
que bailan al compás
de unos corazones vulnerables.
La noche,
siempre compañera de recuerdos.
La noche,
siempre cubierta de murmullos
siempre envuelta en deseos…

©Mª José Godoy 2020


miércoles, 21 de agosto de 2019

Ayer fue hoy





Ayer fue hoy cuando tus brazos
se abrieron buscando nuevas sonrisas.
Ayer fue hoy cuando perdido anhelabas
despojarte de todo lo que has conocido.
Ayer fue hoy cuando creías tenerlo todo
con tu corazón disfrazado de humildad.
Ayer fue hoy cuando descubrí tus miedos
disfrazados de medallas que sólo tú te ponías.
Ayer fue hoy cuando te vi partir como muchos
sin ningún color especial.
Ayer fue hoy cuando vi tu otra cara
envuelta en el individualismo.
Hoy es hoy y buscas
a nuevas camarillas
que te hagan brillar
en su caritativa ignorancia.
Hoy es hoy y caminas mientras yo,
                                ya no existo.

©Mª José Godoy 2019










domingo, 19 de noviembre de 2017

Peregrinos




Viajan las letras revelando ilusiones;
viajan, con la inocencia del tiempo;
con el fulgor de la memoria olvidada
de quienes las escribieron.
Escombros de papel se amontonan en vidrieras,
en calles vacías de discursos .
Tal vez , el frío del invierno devoró las palabras
o tal vez, sólo se congelaron.
Hoy resurgen  los vocablos con las prisas de este siglo.
Las envidias en espacios mínimos brotan en los
discursos de apertura.
Regresan las erratas juguetonas en los despistes,
la palmada en la espalda, las medias sonrisas,
el peregrinar por los salones y los calendarios llenos
con fechas desorientadas.
Un baile de letras donde la prosa y el verso se unen
                                                                    al solo del violín.



lunes, 14 de agosto de 2017

Verano del cincuenta y dos





Se abrazó a él en un intento desesperado por mantenerlo con vida. Lo besaba de manera incontrolada, le murmuraba en su oído que no se marchara, que no la dejara sola. Cerró sus ojos un instante y vio como corría calle arriba. María le gritaba mientras alzaba su brazo enseñándole un papel que agitaba de derecha a izquierda. Así fue como comenzó sus vidas de pareja con un contrato de trabajo en una fábrica de coches Ford. Ella se dejó llevar por la emoción y esbozó una gran sonrisa que iluminaba todo su rostro.
Le parecía mentira que llegara ese momento. Aún recuerda aquel año del cincuenta y dos cuando eran dos críos que veraneaban en la Costa Azul con sus familias. Su primer encuentro fue en aquella calita donde solía ir con su padre a pescar. A ella no le gustaba mucho así que se ponía a ver a los cangrejos y a contarlos. Parecía como si estuviera pasando lista, les ponía nombres y los tenía clasificados por colores. Cuando se aburría corría por la playa jugando con el vaivén de las olas o escribía su nombre en la arena. 

Sus recuerdos pasan por su cabeza mientras le sostiene fuertemente en su regazo, sus dedos lo aprietan. Las lágrimas caen por sus mejillas ahora pálidas por el dolor. Sus ojos se pierden en un intento de atrapar el pasado. En su memoria está aquel día, en que la familia decidió pasar el domingo en la playa. Su madre colocaba unas tumbonas de rayas, unas sombrillas, una mesa, una nevera donde estaban los refrescos y la comida. Ella correteaba saltando con las olas que rompían en la orilla mientras su madre preparaba todo. A lo lejos vio a un muchacho en las rocas donde se encontraban los cangrejos, en la mano llevaba un retel para pescarlos. Corrió hacia allí para impedir que cayeran en sus manos, así fue como se conocieron. Desde aquel instante todos los veranos lo pasaban juntos. Durante el invierno se carteaban contándose lo que hacían, cómo le iban sus estudios, las riñas familiares y no faltaba el amor. En esas cartas se decían cuánto se echaban de menos y las ganas de volver a encontrarse.  Así durante muchos años hasta que ya, en la época de adolescente él decidió ir a su ciudad para terminar los estudios. Fue entonces cuando decidieron no separarse más. Los recuerdos se difuminan por el agotamiento, se tumba a su lado y se acurruca como una niña pequeña buscado su calor. Lo ves, le dice: allí estoy en aquella calita mirando los cangrejos y tú intentando cogerlos para mí.



jueves, 10 de agosto de 2017

Ana





Caminaba sin rumbo por la calle de los Balcones. Era una noche de invierno y comenzaba a chispear, pero eso a Ana no le importaba, al contrario, le venía bien ya que tenía que espabilar de aquel golpe que había recibido. Parecía que toda su vida se venía abajo. Segundos de indecisión la hacía frágil sobre todo, al interlocutor que tenía al otro lado del aparato. Una voz ronca le anunciaba que ya era insostenible aquella relación, que se ahogaba, que no podía respirar. Ana, con cara de espanto, casi sin creer lo que estaba escuchando de su querido Carlos sólo pudo decir te quiero, te querré siempre. Ahora en ese paseo esas palabras pronunciadas se le atragantaban, se preguntaba si Carlos la querría igual. Su vida pasó en segundos como una película por su cabeza. Quince años de relación y de repente en un viaje de trabajo le dice por teléfono que se ahoga, que no puede respirar. No lo entendía, o sí, pero el caso es que esas palabras no parecían venir de él, esas palabras las había escuchado ya. Intentaba poner en orden sus recuerdos primero aparecieron los odiosos, los que le hubiese gustado olvidar, pero allí estaban de escudo a su dolor. Después vendrían los otros, los que la hacían sentir comprensiva ante los sentimientos de Carlos. Ana no paraba de llorar mientras recordaba la llamada, su voz ronca y entrecortada, como con miedo a decir lo que ella estaba escuchando, el caso es que no tuvo claro el motivo de tal separación, él sólo le dijo que se ahogaba, sólo que se ahogaba. Sí, ahora lo recuerda. Había utilizado las mismas palabras que hace años ella pronunció en un intento de separación temporal. No podía creer que estuviera utilizando sus argumentos para decirle adiós. Siempre supo que no era muy ingenioso a la hora de sus excusas, pero copiar sus argumentos, eso, la mató.  




domingo, 6 de agosto de 2017

La noche de los diablos





La ciudad se abre con caras gélidas
a la orilla del Guiniguada.
Cultivan letras de colores muy diferentes
al resto de los mortales.
Sentados a la sombra de un palmeral
crean los versos y relatos del día
para un nomeolvides en las redes.
La noche acecha, y los dioses
se transforman en diablos con capuchas
para no ser reconocidos.
Realidades que van más allá
flotando en el espacio de la infelicidad.
Convertidos en canallas invaden los insomnios
de las virtuosas en el silencio de la confianza.
Amores de libre cautiverio duermen en el
despertar de la mañana donde reposan las mentiras.
Monjes y sacerdotes, fervorosos prosistas
nos alucinan con gran maestría los olvidos
de la noche de los diablos.





viernes, 16 de junio de 2017

Sueño erótico.





Anhelo estar cerca de ti, entre fantasías.
Oasis de pasión estalla en mi cuerpo.
Vuelo poseída,
mojada en un gozo
henchida en deseos.
Pienso en el juego de mi sexo con el tuyo
en el néctar de tus labios con los míos
en las incesantes caricias de nuestros cuerpos.
Pienso en los delirios que bullen en mi cabeza
en la lujuria que se respira esta noche.
Mis piernas tiemblan,
mi cuerpo se funde en el oleaje
lascivo de nuestro juego.
Poseída, entre jadeos,
pronuncio tu nombre 
                    con mi cálido aliento.



                                        

                  

lunes, 12 de junio de 2017

La despedida.





He sufrido en silencio la sombra
de tu presencia.
mi voz vacía e inerte traspasa
las paredes de esta habitación
que un día se vistieron de gala
para amarte en el fulgor de las noches.
He sufrido en silencio
arañando lo que queda de ti.
¡Maldito tiempo!
que llega ya indolente abandonando
mi cuerpo, abriendo los huecos
de las disculpas bajo los hechizos
de aquel éxtasis que se abrazaba
a mi piel cual manantial.

                    …Allí, en silencio…



martes, 30 de mayo de 2017

En el café de una tarde.




Despierta mi desnudez
entre pasiones
donde gotean los deseos
donde salpican las fantasías
donde las sonatas envuelven
                                     [al misterio.
Allí,
renacen los días,
las horas,
las tardes
en esa magia encendida
de secretos revueltos.
Allí,
danzo enloquecida
por beber tu cuerpo
ahogada,
en el aliento de nuestro goce.
Allí,
cabalgaré entre palabras
que desatan la locura
inconsciente de mis dedos.
Agarrada a los barrotes
grito en el abrazo de tu sexo.
Escucho los latidos y el murmullo
                                            [de tu alma.
Siento el jadeo de nuestros cuerpos.

                                                       Allí.





viernes, 19 de mayo de 2017

AQUÍ.





He quedado escondido entre cenizas
en la desolación de un país lleno de agujeros.
Abrazo al tiempo convertido en verdugo.
Muero, en el atardecer dulce de un instante
libre de tantas palabras de sangre.
Las calles palidecen y los desalientos
barren los huesos de los que ya se fueron.
Todo se disemina.
La nostalgia,
la gloria,
el muro que dividía la ciudad.
Mientras, en la sombra,
espero que alguien escuche
los lamentos dormidos de la brisa
que transporta,
las odas de los desaparecidos.